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The Economist: “Tercera vez, desafortunada”

La Corte le impidió a Álvaro Uribe llegar a un tercer mandato como Presidente de Colombia

Publicado por The Economist, traducido por Lázaro Ramírez

La Corte Constitucional de Colombia, al impedir que Álvaro Uribe llegara a la presidencia de nuevo, resolvió el dilema del líder sobre si intentaba quedarse en el poder o terminaba con su legado intacto. El país había estado en vilo por varios meses mientras esperaba la que sería la decisión de la Corte, la cual finalmente profirió su fallo en la noche del viernes 26 de febrero.

Por una votación de 7 a 2 la corte concluyó que un Referendo que hubiera preguntado sobre permitirle a Uribe ser candidato para un tercer período en las elecciones de mayo, era inconstitucional. La Corte sentenció que la iniciativa estaba llena de irregularidades y de “violaciones sustanciales a los principios democráticos”. Con la Corte resolviendo lo que Uribe había denominado su “encrucijada del alma” sobre si se cantidatizaba otra vez, el popular presidente dijo después del fallo que trabajaría por Colombia “desde cualquier trinchera” por el resto de su vida.

La Corte Constitucional aprobó una reforma en el 2005 que le permitía a Uribe ser candidato por un segundo período, el cual ganó en el 2006. Pero lo que dijo en aquél entonces la Corte en su sentencia, vaticinó la que sería la decisión del viernes (26 de febrero), específicamente cuando dijo que permitía la reelección por una sola vez. En el último fallo la Corte sentenció que el Referendo propuesto habría amenazado con cambiar el espíritu de la constitución y que hubiera alterado el sistema de pesos y contrapesos.

El tribunal falló que la recolección de firmas con que comenzó el proceso del Referendo y su paso por el Congreso estuvo cargado de irregularidades, los cuales el presidente de la Corte señaló como una “grave violación” de las leyes electorales y las normas de procedimiento. También en su paso por el Congreso la formulación ambigua de la pregunta del referendo fue cambiada para permitirle al Presidente buscar inmediatamente un tercer período, en lugar de después de un período de cuatro años. La Corte dijo que el cambió era inconstitucional.

El fallo demostró la independencia de la Corte, que los críticos de Uribe alegaban haberse perdido en medio del desvanecimiento de las líneas divisorias entre las ramas del poder. El ex magistrado, Manuel José Cepeda, dijo que el fallo era un “triunfo” para  las instituciones del estado que muchos temían no funcionarían.

Con esto, lo que promete ser una intensa campaña presidencial para suceder a Uribe comienza en serio. El ex ministro de defensa de Uribe, Juan Manuel Santos, lidera las encuestas de opinión. Hasta el fallo de la Corte no fue siquiera un candidato declarado. Pero los simpatizantes de Uribe se encuentran divididos. Del 46% de colombianos que habrían votado por Uribe si le hubiera sido permitido cantididatizarse, sólo un tercio dijo que transferiría su voto a Santos, de acuerdo con una encuesta.

Los demás simpatizantes de Uribe se dividen entre otros siete candidatos que van desde un par de conservadores, Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias, hasta Gustavo Petro de la izquierda. No es todavía claro si los partidos que habían acompañado a Uribe durante sus dos períodos como presidente se pondrán de acuerdo para apoyar un único candidato de cara a la primera vuelta de elecciones el 30 de mayo. El 14 de marzo los colombianos votarán para elecciones legislativas que indicarán cómo las fuerzas políticas se reagruparán después del fallo de la Corte.

Hasta ahora Uribe no ha nombrado a nadie como el sucesor que preferiría pero ha llamado a cualquiera que gane para que continúe sus políticas. En un discurso después del fallo de la Corte dijo: “No podemos perder nuestro camino”.

La mayoría de los candidatos ha prometido continuar con la política que ha sido exitosa en hacer retroceder a los rebeldes de las FARC de importantes áreas urbanas y en mantener la violencia rampante bajo control. Con la ayuda norteamericana y un impuesto a la renta Uribe incrementó las fuerzas de seguridad en la mitad. Además mejoró la seguridad y a cambio estimuló el crecimiento de la economía. Sin embargo, las tasas de homicidio llegaron a su pico el año pasado y la guerrilla ha intensificado los ataques sobre las fuerzas del estado. El segundo período de Uribe también se ha nublado por escándalos sobre abusos a los derechos humanos por parte de militares y por las chuzadas ilegales a la oposición por parte de la agencia de inteligencia del estado.

Aún cuando Uribe apenas se posesionaba en el 2002, Colombia estaba en un grave peligro de convertirse en un estado fallido. Uribe ciertamente ha logrado mucho. Sin embargo, para progresar Colombia necesita instituciones fuertes que hubieran estado en peligro de erosión bajo el mandato de un hombre fuerte eterno.

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